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¿Cuáles son las ventajas de un sistema en contracorriente?

Jan-30-2026

Eficiencia superior de separación en los sistemas en contracorriente

Cómo la partición dinámica líquido-líquido permite alcanzar un mayor número de placas teóricas

Los sistemas en contracorriente funcionan mejor para separar sustancias porque utilizan una partición líquido-líquido continua, lo que crea múltiples etapas de equilibrio que actúan como placas teóricas. Lo que distingue a estos sistemas frente a los métodos tradicionales en fase sólida es la ausencia de soportes estacionarios. Esto significa que no experimentamos problemas como la fijación irreversible de compuestos a las superficies ni la pérdida de muestras durante el proceso. En su lugar, toda la separación ocurre de forma natural, basándose únicamente en cómo se distribuyen los distintos compuestos entre las fases líquidas. ¿Cuál es el resultado? Podemos distinguir moléculas muy similares, como los taxanos o diversas formas de flavonoides, que de otro modo serían difíciles de diferenciar. La cromatografía en contracorriente (CCC, por sus siglas en inglés) alcanza típicamente alrededor de 3000 placas teóricas, una cifra mucho mayor que la que logra habitualmente la HPLC estándar, la cual suele detenerse en aproximadamente 500 placas como máximo. ¿Por qué es esto tan importante? Porque, al renovarse continuamente las fases y reducirse la dispersión de las bandas de sustancia, obtenemos picos mucho más nítidos y fracciones más puras. Y para los investigadores que buscan aislar principios activos de mezclas complejas, esta precisión simplemente no tiene parangón.

Evidencia de caso: Purificación de paclitaxel mediante CCC de alta velocidad supera a la HPLC en resolución y recuperación

El método de cromatografía en contracorriente de alta velocidad (HSCCC, por sus siglas en inglés) muestra claras ventajas al purificar el paclitaxel, un compuesto anticanceroso inestable que requiere una aislación cuidadosa. Las investigaciones indican que mediante técnicas HSCCC se puede recuperar aproximadamente el 98 % del paclitaxel intacto, superando así los métodos estándar de HPLC, que logran únicamente un 82–85 %, ya que los compuestos tienden a adherirse y degradarse en columnas de sílice. En cuanto a la separación del paclitaxel de sustancias similares, como la baccatina III y la 10-desacetilbaccatina III, la HSCCC logra una resolución aproximadamente 1,5 veces mayor. Esto ocurre principalmente porque la HSCCC opera en fase líquida, en lugar de depender de interacciones superficiales. Otra ventaja importante es que el consumo de disolventes se reduce en torno al 60 % en comparación con los procesos tradicionales de HPLC, lo que hace que toda la operación sea mucho más rentable. Para los laboratorios que trabajan con productos naturales delicados, donde lo más importante es conservar intacta la estructura química, estos resultados destacan claramente por qué la HSCCC se considera la opción preferida.

Preservación de la integridad biomolecular sin soportes sólidos

Por qué la partición en contracorriente sin soporte evita la desnaturalización y la pérdida por adsorción

La cromatografía en contracorriente mantiene las biomoléculas intactas porque elimina por completo esas interfaces de fase sólida. Estas interfaces suelen ser la causa de problemas como la desnaturalización, la agregación y la retención irreversible de las moléculas, lo que conlleva su pérdida. Los métodos tradicionales dependen de materiales como la sílice o resinas poliméricas que presentan zonas hidrofóbicas capaces, precisamente, de alterar la conformación de las moléculas. Sin embargo, mediante la partición líquido-líquido, las proteínas, los anticuerpos y los péptidos permanecen íntegramente en solución durante todo el proceso. Según una investigación publicada el año pasado en la revista Nature, este enfoque evita el problema del desplegamiento irreversible que afecta aproximadamente al 38 % de las proteínas terapéuticas cuando se emplean métodos de fase sólida. Los rendimientos de recuperación aumentan entre un 25 % y un 40 %, y, lo más importante, las enzimas conservan plenamente su actividad y los anticuerpos mantienen su capacidad de unirse a los antígenos. Lo que otorga un valor tan elevado a esta técnica es la ausencia de altas presiones, la falta de materiales porosos susceptibles de obstruirse y, definitivamente, la inexistencia de fuerzas cortantes que puedan dañar las moléculas. Esto resulta especialmente relevante para productos biológicos sensibles, como los anticuerpos monoclonales y diversas hormonas peptídicas, que toleran muy mal los tratamientos agresivos.

Método de separación Riesgo de desnaturalización Pérdida por adsorción Integridad Estructural
Fase sólida Alto 15–30% Comprometido
Contracorriente Despreciable <5% Preservado

La estabilidad es fundamental al trabajar con biomoléculas sensibles al calor. Según una investigación publicada el año pasado en el Journal of Bioprocessing, incluso un breve contacto con temperaturas cercanas a los 45 grados Celsius puede causar problemas graves, como la agregación irreversible en procesos basados en columnas. Por eso destaca la tecnología CCC, ya que opera a presión y temperatura ambiente normales. Debido a estas ventajas, muchos laboratorios han comenzado a adoptar métodos en contracorriente para aplicaciones como la purificación de antígenos vacunales y diversas aplicaciones en medicina regenerativa. Lo verdaderamente decisivo aquí no es solo la cantidad de material recuperado, sino si las moléculas conservan su funcionalidad tras el procesamiento, lo cual determina si toda la operación ha tenido éxito o no.

Reducción de los costes operativos y del consumo de disolventes

uso de disolventes orgánicos un 70 % menor que en HPLC preparativa: impacto en el factor E y en la fabricación sostenible

La cromatografía en contracorriente reduce el consumo de disolventes orgánicos aproximadamente un 70 % en comparación con los métodos tradicionales de HPLC preparativa. Esto supone un ahorro real no solo en la compra de disolventes, sino también en todo el trabajo adicional asociado a su manipulación y al tratamiento de residuos peligrosos. La reducción del uso de disolventes disminuye lo que los químicos denominan «factor ambiental» o «E Factor», hasta unos 24 en los procesos de CCC, lo cual es considerablemente mejor que el intervalo habitual de 25 a 100 observado con las técnicas estándar de HPLC preparativa. El menor consumo de disolventes ofrece además otras ventajas: acelera los análisis, reduce la carga sobre los sistemas de equipos y, en general, elimina esos molestos obstáculos en la purificación que ralentizan los procesos. Tomemos como ejemplo la extracción botánica a escala industrial: según algunos ensayos recientes publicados en el Journal of Chromatography Comparative Analysis, lo que normalmente requeriría 10 litros de disolvente con HPLC preparativa puede realizarse con tan solo 3 litros mediante CCC. Todos estos avances hacen que la CCC funcione eficazmente a mayor escala sin incurrir en costos desproporcionados, manteniendo al mismo tiempo una alta compatibilidad medioambiental. Y, francamente, este tipo de enfoque se alinea perfectamente con lo que los organismos reguladores exigen actualmente en las prácticas de fabricación verde dentro de las industrias farmacéutica y nutracéutica.

Biorpurificación escalable con mínima reoptimización del método

Los sistemas de contracorriente facilitan considerablemente la escalación desde pequeñas pruebas de laboratorio (por ejemplo, muestras de 1 mL o 10 mL) hasta grandes operaciones industriales (que en ocasiones alcanzan los 1000 litros), con casi ninguna necesidad de ajustes posteriores. La clave reside en que se basan en la termodinámica fundamental de partición, y no en factores como la forma de la columna, el grado de empaque de los materiales o las velocidades de flujo que afectan la transferencia de masa. En la práctica, esto significa que los investigadores pueden utilizar los mismos disolventes y las mismas proporciones de flujo independientemente del tamaño del equipo, ya sea pequeño o masivo. Muchos laboratorios trasladan directamente sus métodos desde una instalación de 1 litro a otra de 1000 litros sin modificar las proporciones de fase, las velocidades de rotación ni los perfiles de gradiente —estos últimos tan frecuentemente objeto de intensa atención—. Este tipo de coherencia permite a las empresas reducir aproximadamente a la mitad el tiempo habitual dedicado a la validación de procesos y evita costosas rondas de redesarrollo. Para quienes fabrican fármacos biológicos complejos, vacunas o incluso medicamentos de origen vegetal, esta capacidad de escalado rápido implica entregar los productos a los pacientes con mayor celeridad y reducir los riesgos asociados a su comercialización. Por ello, la cromatografía de contracorriente se ha convertido en una herramienta fundamental para cualquier profesional comprometido con las técnicas modernas de biorpurificación.

Preguntas frecuentes

¿Qué es la cromatografía en contracorriente (CCC)?

La cromatografía en contracorriente (CCC) es un proceso de separación líquido-líquido sin fase estacionaria, lo que evita problemas como la adsorción irreversible y la pérdida de muestra observados en los métodos con soporte sólido.

¿Cómo se compara la eficiencia de la CCC con los métodos tradicionales?

La CCC alcanza hasta 3000 placas teóricas, superando las 500 placas promedio de la HPLC estándar, lo que resulta en una mayor resolución y separaciones más puras.

¿Por qué se considera la CCC más ecológica?

La CCC utiliza hasta un 70 % menos de disolventes orgánicos que la HPLC preparativa, reduciendo los costos operativos y el impacto ambiental al disminuir el factor E (E-Factor).

¿Cuáles son las principales ventajas de utilizar la CCC para la purificación de biomoléculas?

La CCC evita la desnaturalización y la pérdida por adsorción al eliminar los soportes sólidos, preservando la integridad biomolecular y mejorando las tasas de recuperación.

¿Es escalable la CCC?

Sí, la CCC puede escalarse desde pequeñas muestras de laboratorio hasta grandes lotes industriales con mínima reoptimización, lo que la convierte en ideal para la producción de fármacos y vacunas.

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